miércoles, 31 de agosto de 2016

Capricho


Foto: tienksdb

-No quiero a ningún otro, padre. Quiero a Lester.
-¡Es mi criado!
-¡Le quiero a él!
El rey se marchó airado sabiendo, en el fondo, que era una discusión perdida de antemano.
-¿Quieres a Lester? –pensó-. Tendrás a Lester.
Lo mandó llamar y él mismo lo mató y lo guisó en una inmensa olla.
El día del banquete, su cabeza coronaba una gran fuente de carne y verduras.

Al verlo, la princesa abrió los ojos, horrorizada.
-Es... Lester.
-Feliz cumpleaños, hija –dijo, con sorna.
-Has hecho... estofado.
La princesa miró a su padre, furibunda.
-¡Lo quería asado! ¿Tanto te costaba?

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