viernes, 23 de septiembre de 2016

Algo parecido a las patatas



Cada vez le hacía sentirse más incómodo aquel calor que no cesaba de aumentar... Y aquel martilleo en las sienes... Y aquella extraña humedad.
Abrió, al fin, los ojos para encontrarse cara a cara con un pequeño hombrecillo que lo miraba, sonriente, mientras vertía hortalizas ante él. Miró a su alrededor; estaba dentro de lo que parecía una gran bañera llena de cebollas, tomates y algo que parecían patatas. Afuera, más hombrecillos bailaban y gritaban dando vueltas a su alrededor.
“Vente de safari, me dijeron” pensó antes de desmayarse de nuevo, “será divertido”. 

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