domingo, 18 de septiembre de 2016

Elegía



Se alejó dignamente de la ciudad que había defendido durante décadas. El ejército había caído. Su pueblo huía hacia las montañas.
El sol abrasaba su frente arrugada. La espada que arrastraba iba dibujando un surco tembloroso en la tierra.
Se detuvo.
Miró atrás por última vez.
Jadeando, trazó una línea frente a sí con la punta de su arma.
La brisa le trajo el rumor de los caballos que se acercaban al galope.
Clavó los pies en el suelo, alzó la espada en posición de ataque y, apretando los dientes, esperó.
Foto: Rajmund Barnas

1 comentario:

  1. http://mientrasllegaelapocalipsys.blogspot.com.es/2016/09/estrago.html

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