martes, 20 de septiembre de 2016

En una isla sin nombre


Foto: Matteo Pescarin

- ¿Desempolvaros solamente, mis preciosos? Si tuviera, os daría una capa de betún –aseguró, contemplando sus botines negros de tacón fino.
Se los puso junto con sus mejores galas, convertidas en harapos por los años y el salitre, y recorrió por última vez el camino hacia la playa, arrastrando un pequeño baúl como único equipaje. Se sentó y tapándose con una desvencijada sombrilla, se dispuso a contemplar su pedazo de horizonte en el que hoy se recortaba, por fin, la silueta de un navío.

2 comentarios:

  1. Es curioso, el micro deja dos sensaciones. Por un lado, esa alegría lógica del náufrago que por fin es rescatado; por otro, cierta melancolía por un modo de vida que termina. Me parece que no sé cuál escogería. Estupendo micro.

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    1. Pues mira, no me había yo planteado lo de la melancolía. No recuerdo que nadie me lo haya dicho nunca. Buena observación, me gusta mucho. Me encanta cuando la genta saca cosas que yo no era consciente de poner en mis textos. Un placer, David.

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