viernes, 14 de octubre de 2016

Coartadas


Foto: Klein Kirk

- El cabrón de mi vecino.
- ¿Está seguro? –preguntó el policía.
Miró su coche destrozado.
- Sí.
- Está hospitalizado.
- ¿Cómo?
- Anoche recibió una paliza. Dice que fue usted.
- ¿Yo?
- ¿Dónde estaba ayer, hacia las nueve?
- Yo…
Él era incapaz de agredir a nadie, todo el mundo lo sabía. Destrozar su propio coche para inculpar a ese cerdo era una cosa pero golpearle…
¿Y qué pensaría el resto del vecindario? ¿Que era un tipo violento? ¿Él... uno de esos a los que hay que pensárselo antes de llevarles la contraria? ¡Absurdo...!
- Fui yo –se oyó decir.

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