miércoles, 19 de octubre de 2016

Primer asalto



Ante su vista, las puertas del poblado se abrieron y una turba caótica de bárbaros salió atropelladamente en dirección hacia ellos.
Los legionarios sonrieron, seguros de su victoria ante aquella pandilla de desharrapados; mas su sonrisa se desvaneció cuando la primera centuria fue arrollada y esparcida como paja seca.
Al poco tiempo, el campo de batalla se convirtió en una pelea de taberna, con los bárbaros persiguiéndolos uno a uno y aplastándolos como moscas, comandados por un canijo de bigotes dorados y un gigante con unos absurdos pantalones a rayas blancas y azules, que no paraban de reír.

Foto: Mira Pavlakovic

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