martes, 6 de diciembre de 2016

De mañana no pasa


Foto: Ariela Reis

 - Fue peor el ir a verla. Debería haberle mandado un ramo.
- ¿No le dijiste que la atropellaste tú?
- No. Cada día me iba de allí convencido de que lo haría al siguiente pero siempre lo aplazaba: cuando se encuentre mejor, cuando le den el alta, cuando pueda moverse, cuando acabe la rehabilitación...
- Pero, fue un accidente. No tuviste la culpa.
- Llevo tres años diciéndome lo mismo.
- Y, ¿qué vas a hacer?
- Bueno... de momento, le he pedido que se case conmigo.

6 comentarios:

  1. Hay un dicho que reza "más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo", el protagonista de esta historia prefiere una vida de ictericia a pasar el apuro de confesar su error. Parece una exageración, pero creo que en el género humano,esta actitud, es mucho más frecuente de lo que nos gustaría admitir. Óscar,como siempre,sabiendo encontrar nuestra esencia. Enhorabuena.

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    1. El mérito es tuyo que siempre encuentras hasta donde no hay!

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  2. Bueno, bueno... un micro redondo. El sentimiento de culpa nos puede llevar a cometer locuras como casarse. Je,je,je Rebosa ironía a la par que una situación trágica. Brillante. Enhorabuena!

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    1. No es el peor de los motivos para pasar por vicaría... aunque no el mejor de ellos! Gracias por tu comentario, David.

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  3. Es buenísimo!
    Un pobre hombre y su culpa (desmesurada), casi podría tratarse de un ente más en la relación.
    ¿Será capaz de pagar una condena de por vida?
    Trágico y ocurrente a partes iguales.
    Me encantó!
    Un saludo.

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  4. La culpa puede llegar a ser un sentimiento muy fuerte. Muchas gracias, Irene.

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