miércoles, 14 de diciembre de 2016

Retratos en tinta: Auguste Dupin


Foto: Neil Moralee

Seguramente, para el gran público, el nombre de Auguste Dupin sea poco conocido, por lo menos si se compara con el de otros míticos investigadores de la literatura, como Sherlock Holmes o Hercule Poirot, que hacían de la inteligencia y la deducción sus mejores armas. Pero Dupin fue, ni más ni menos, el primero de todos ellos, modelo e influencia para los que habrían de venir. 

El chevalier Auguste Dupin nació en la primera mitad del siglo XIX de la mano del escritor americano Edgar Allan Poe, y aunque tan sólo protagonizó tres de sus cuentos ("Los crímenes de la calle Morgue" de 1841, "El misterio de Marie Rogêt" de 1842 y "La carta robada" de 1844) estos se convirtieron rápidamente en un auténtico modelo narrativo nuevo para la época, sentando las bases de la literatura "detectivesca" e influenciando a varias generaciones de escritores. En ellos se pueden encontrar muchos de los elementos básicos de este género: un investigador inteligente, excéntrico y genial en contraposición a una policía tosca e incompetente, unos crímenes envueltos en un halo de misterio a priori impenetrable y un personaje cercano al detective que se convierte en testigo y narrador en primera mano de los hechos.
Auguste Dupin es, en palabras de su anónimo amigo y cronista ocasional, un "joven caballero" de "familia excelente -y hasta ilustre-" que pierde toda su fortuna en "desdichadas circunstancias" y cuyo carácter "sucumbió a la desgracia", llevándolo al aislamiento y la indolencia. Tras un encuentro fortuito en una librería de la rue Montmatre de París, ambos caballeros entablarán una sólida amistad que los llevará a compartir morada en una decrépita mansión "en una parte aislada y solitaria del Faubourg Saint-Germain", que se convertirá en el escenario en el que se desarrollan las largas disertaciones en las que el chevalier se adentra en los inquietantes casos que se le presentan.
Quizás sea ésta una de las claves del personaje: los casos se le presentan. Dupin no es un sabueso, no tiene la necesidad ni la curiosidad de salir fuera de su hogar a resolver acertijos, ni siquiera le impulsa el dinero que pudiera ganar (a pesar de estar en la miseria) o la fama o el labrarse una carrera profesional. Es más bien un alma que languidece a ratos, a ratos se embarca en largas disertaciones y que ante nada parece conmoverse, una suerte de espectador excepcional ante un mundo aburrido y sin secretos para su afilado intelecto. Tan sólo parece recibir cierto placer en la demostración de su "arte" y en mofarse de los burdos métodos policiales, personificados en la figura del prefecto de la policía de París, "nuestro viejo conocido G..."

Imagen: University of Maryland
"Los crímenes de la calle Morgue" es el primer y probablemente el más popular de los tres relatos protagonizados por Dupin. En él, resolverá un truculento asesinato perpetrado en una habitación cerrada en la que nadie parece haber podido entrar o salir. En "El misterio de Marie Rogêt", Poe establece un paralelismo con un caso real ocurrido en Estados Unidos que en la época tuvo mucha repercusión, llegando el autor incluso a ser relacionado con él. "La carta robada", el más breve de todos, supone un duelo de genialidades entre el chevalier y el ministro D., un astuto y retorcido político que ha robado una comprometedora carta para un personaje que ocupa "un altísimo puesto" con la que pretende extorsionarlo.

Aunque es indiscutible el valor de estas tres narraciones, también es cierto que muchos autores que recogieron su testigo mejoraron y ampliaron el género, creando personajes con mayor profundidad y carisma. Las narraciones de Dupin son demasiado estáticas, más centradas en el análisis de los hechos que en el desarrollo de la acción, convirtiendo muchos pasajes en largos monólogos del personaje a modo de clase magistral de no siempre fácil digestión.

Edgar Allan Poe (1809-1849) nació en Boston. Huérfano a temprana edad, fue educado por John Allan, un acaudalado hombre de negocios de Richmond que nunca lo adoptó. Marcado por la tortuosa relación con este hombre y la pérdida de su madre, comenzó su educación en Inglaterra aunque volvió a Estados Unidos a los once años. Después de romper relaciones con su padre adoptivo, en parte por sus problemas con el alcohol y el juego, en 1829 entró en la academia militar de West Point de donde sería expulsado por rebeldía e incumplimiento del deber. En 1836, se casó con su prima Virginia, de trece años de edad, con la que continuaría hasta la muerte de ella a causa de la tuberculosis en 1847, hecho que agravó sus problemas con el alcohol y las drogas que lo llevarían a la muerte dos años después. Poe está considerado uno de los maestros del relato corto y aunque es conocido sobre todo por su contribución al género de terror y fantástico, su obra se extiende más allá y abarca también la poesía, la novela y el ensayo.
Foto: Brigitte Werner
No está claro el origen del Dupin, aunque se especula con la posibilidad de que Poe se basase en Eugène-François Vidocq (1775-1857), famoso personaje francés cuya intensa biografía (de criminal y convicto a jefe de la policía parisina e investigador privado) inspiró a muchos personajes de la época creados por Dumas, Hugo o Balzac entre otros.  

10 comentarios:

  1. Buena ilustrada reseña que desempolva a Poe y me despierta las ganas de entrar en las tinieblas de su universo. Todas mis simpatías para el señor Dupin. Gracias!

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    1. Gracias a ti, siempre a ti, ya lo sabes. Me gustan más los relatos oscuros del sr. Poe pero este personaje tiene su gracia.

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  2. ¡Genial retrato Óscar! Me ha encantado que hayas rescatado a este detective que, como bien dices, no es tan conocido como Holmes pero que de la mano de Poe también aportó sus momentos e influencias al género.

    ¡Bravo! Un abrazo.

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    1. Quizás si Poe hubiese escrito varias novelas de Dupin en vez de "tan sólo" tres relatos, hubiese sido tan famoso como Holmes. A pesar de que Poe fue uno de los que colocó el relato en el lugar que se merece, se le sigue considerando un formato menor respecto de la novela.
      Un abrazo, Ziortza y gracias por el comentario.

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  3. Me agrada la lectura de esta semblanza de Poe y esta reflexión que haces de su detective. Creo que ha sido uno de los escritores más talentosos que hemos tenido en Occidente, él se presentaba como poeta, pero es indudable la huella indeleble que ha dejado en el cuento. Como tu dices, algunos críticos y escritores lo consideran un género menor. Todo es subjetivo, todo es discutible en Literatura. En mi humilde opinión, y apoyándome en la otra vertiente de pensamiento, yo pienso que el cuento es un género harto difícil, el escritor debe colocar una enorme energía en una epifanía, desarrollarla en una longitud acotada, captar desde el inicio la atención del lector (cosa en la que hacía hincapié Poe) sosteniéndola y lograr un cierre perfecto y demoledor (cosa que no se le exige a la novela, por ejemplo). En Europa y en América ha habido excelentes cuentistas, ha sido un género que lo han tocado casi todos los escritores. Digo esto porque soy un admirador de este género, lejos estoy de polemizar sobre el asunto, y menos desmerecer a la novela, me gusta toda buena Literatura y todos los géneros. Simplemente quiero manifestar el aprecio que tengo por el relato corto y el cuento. Es un placer leerte Òscar. Te mando un abrazo.
    Ariel

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    1. Uauh! Muchísimas gracias por tu comentario, Ariel. Coincido contigo: el relato y el cuento seguramente se consideran género menor, como los hermanitos pequeños y sin mérito de la novela (ya no te digo nada el microrrelato) pero creo que es más difícil escribir buenos relatos que buenas novelas. Todo ha de estar más condensado, más equilibrado, cuadrar y no sobrar. En la novela hay espacio para el esparcimiento, la descripción y el relleno. En un relato (en uno bueno), no. Gracias a grandes escritores como Poe (o Cortázar, Benedetti, Bukowski o García Márquez) el relato y el cuento han ascendido a los niveles que se merecen.
      Un abrazo Ariel.

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  4. Estupenda reseña, Oscar.
    Es imposible sobreestimar la obra de Poe.
    También me gustan más sus cuentos oscuros, pero me quedé con ganas de leer más historias en las que aparezca el sagaz chevalier.
    Abrazo!

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    1. Muchas gracias, Federico.
      Da un poco de miedo hacer una reseña de algo creado por un escritor tan insigne como Poe, así que todos los ánimos son bien recibidos.
      Un abrazo.

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  5. Buena reseña, pero creo te has equivocado en una fecha. Sería 1836, no 1936.saludos

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    1. ¡Sí, es un poco raro que Poe se casase noventa años después de su muerte! Igual hubiera dado para un relato suyo. Muchas gracias por la correción, sharoll, y por el comentario.
      Un saludo.

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